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26/4/10

Avancee

Wooo lo siento desapareci de blogger jejeje pero resultaa qe estoy entrando proto en examenes y luego me voy de viajee jejeje bnooo juro qe voy a tener por lo menos 3 caps listos y psss un adelantitos de los siguientes 3, son frases sueltas, pueeede qe sean del mismo cap o del 4 o del 5 jajajaj suuuspenso

- ¿Que quieres de mi? –dije

- Alex, solo puedo sentir algo –suspiro, el sabía que yo no quiera escucharlo, pero aun así lo iba a decir –ya sabes que es, y es verdadero amor a ella.

- Al parecer el flechado fui yo

- ¿Me estas invitando a salir?

-Solo lo hice porque…no puedo evitarlo, Cupido, estoy enamorada de ti y hare lo que sea para que tu lo estés de mi

- No, no es lo que piensas, te lo juro por lo más sagrado de mí, yo…

4/4/10

¿Pocion? - N Pov's


- A..ale…ex –tartamudee –tu…
- ¡NO! –grito al mismo tiempo que se paraba ayudado con la mesa –no estoy…
- Cariño, siéntate, por favor –Anastazia tiro de la manga de Alex.
Yo seguía inmóvil por lo que acababa de sentir. Se supone que el no puede, no, el no puede y punto, pero yo jamás me he equivocado y menos con respecto a los sentimientos. Alex estaba viendo mis pensamientos y cada vez se ponía mas rojo, y yo sabía perfectamente lo que pensaba y sentía. El no estaba avergonzado, estaba completamente furioso.
Salió de la cafetería echando humos. Todos los que estaban por donde el paso  se le quedó mirando. Mire a Ivana, Anastazia y luego, de nuevo, a Ivana.
- Ve –no hablo, solo movió los labios. Me quede más de unos segundo viendo sus labios, pero para cuando reaccione me pare y salí corriendo por la entrada.
Estuve vagando por los pasillos en busca de Alex, revisando cada uno de los pensamientos, ninguno había visto pasar a Alex. Voltee en el pasillo de la sala de música y choque con una chica, la recordaba de algún lado pero no sabía de dónde. La sostuve de un brazo para que no se cayera. La solté y ella se enderezo, se alejo unos cuantos pasos y se sonrojo a más no poder.
- H...hola Nicolás –fruncí el seño, ¿de dónde me conocía? No pude evitar escuchar sus pensamientos, ella los estaba prácticamente gritando en su inocente mente.
- ¡Brenda, hola! –la abrace efusivamente al recordarla. Cuando la solté, sus mejillas se habían de un tono más rojo, si es que eso era posible. -¿Has visto a Alex? –pregunte de frente.
- Eh…pues…sí, creo que se fue para allá –señalo al fondo del pasillo, en donde habían unas puertas de vidrio que daban al patio.
- Gracias –la abrace de nuevo y le bese la mejilla.
Salí corriendo a lo largo del pasillo. Podía sentir unas miradas posándose en mi espalda mientras corría, no me sorprendió que fueran más chicas que chicos, pero qué más da, en la única chica en la que estoy interesado se encuentra ahora mismo en la cafetería, sentada con mi peor pesadilla, la chica más rara y pesada que jamás he conocido en mi vida.
- No pienses así de mi… -escuche a Alex -¡¿Qué mierda me está pasando?!
Automáticamente me lleve las manos a la cabeza, demonios, el había gritado muy fuerte. Se disculpo y me dirigí a donde se encontraba.
Estaba sentado en el piso, detrás de la pared que daba a las canchas de básquet. Tenía la cabeza escondida entre sus rodillas mientras las abrazaba.
Parecía una niñita asustada que lloraba por alguna razón tonta.
Se quejo y me grito. Me senté a su lado. Le explique claramente lo que había presentido, con respecto a los de sus sentimientos. El seguía negándose, según él, jamás iba a poder sentir, eso, le habían dicho claramente que para él estaba prácticamente…no podía. No puede enamorarse de nadie, no puede sentir ese sentimiento, a menos que sea…
- Si, si, lo sé, solo habrá una excepción, pero para mí eso es imposible.
- Como sea, si es imposible como es que…
- ¡ESTUPIDA POCION! –grito de la nada, las personas que pasaban se le quedaron mirando, pero luego continuaron como si nada hubiera pasado. –ya sé que me paso, no puedo enamorarme y menos de Anastazia. Es-im-po-si-ble –dijo lentamente.
- Ya lo sé, llama a Anastazia en este momento y habla con ella.
- No, se la voy a devolver -en su rostro ya se formaba una sonrisa maliciosa.
- ¡No!
- ¿No que la odiabas?
- Si, pero no soy de esos, Alex, yo no me vengo, prefiero hablar con ella, los… -señale arriba –ya se encargaran de ella.
- Aguafiestas –me dijo –Bueno…ya que estamos aquí ¿me podrías decir porque odias a Anastazia?
- ¿Por qué preguntas si ya sabes la respuesta? –respondí confundido, y tratando de que el entendiera de que no quería hablar de esto, pero le conozco lo suficiente para saber que no lo haría.
- No, no lo sé, prefiero que me lo cuentes, tu estas evitando tocar ese tema y si haces eso yo no puedo enterarme de nada –lo dijo como si fuera la cosa más lógica del mundo. Si, claro…
- Ya, ya luego te cuento pero exactamente no entiendo lo de la poción.
- Ay, señor inteligente –su sarcasmo dolió.
Estúpido lector de mentes, le dije una vez que estallo en carcajadas luego de escuchar lo que pensé.
Le tuve que dar un buen golpe en las costillas para que parara. Respiro profundamente tres veces y luego me volvió a llamar aguafiestas.
 Aun sigo sin entender porque me pusieron con este, me pude haber quedado allá estudiando, yo estaba por terminar mi carrera, tan solo me quedaba un semestre. El directo me había nombrado como sobresaliente tres o cuatro veces, solo porque aun tengo 17 años y ya estaba terminando, pero que puedo decir, se me dan bien los estudios y puedo asegurar que a Alex no le va nada bien.
- Deja de criticarme, como sea, ¿tienes la menor idea de cómo quitarme el efecto de la posion? –sonaba irritado, seria mejor hablar (criticar) de el a sus espaldas.
- No –respondí sin vacilar
- ¿Y ahora qué? –chillo
- Tengo un amigo que se especializa en eso, pero primero TIENES que hablar con Anastazia, y procura no volver a besarla en público, casi me ahogo de los…sentimientos que fluían de ella y de ti…también
Su cara no tenia precio, parecía que hubiera visto un fantasma, o que recién le acaban de decir algo…horrible. Le di un golpe en la cabeza y le empuje dentro del colegio, ya había sonado el timbre y teníamos que entrar.
 

23/1/10

Sorpresa [Nicolas POV'S]

No sé que se le metió en la cabeza a Alex para decir en frente de Ivana lo que me pasaba. Sabía que se trataba de su encargo, pero no era para que yo fuera el primero. No es justo.

Y ahora, me encontraba en un buen lio, un lio muy incomodo. Ivana y yo estábamos en la entrada, juntos, ya que nuestro “buen” amigo se fue por otro lado, dejándonos solos. Ninguno hablo, solo empezamos nuestro camino a la entrada del campus. Fue como si nos hubiéramos hablado, nos movimos sincronizados. Fue extraño.

Mi primera clase, por “casualidad” me toco con Ivana. Y como llegamos tarde, nos toco sentarnos juntos en la parte de adelante del salón de clase, de nuestra clase favorita. Matemáticas. Como siempre, un profesor antipático que odiaba a todos los alumnos, y se desquitaba dejando millones de tareas rellenas de ejercicios imposibles de resolver a menos que seas el o que tengas su estúpido cerebro.

Estar adelante, para mí, hoy, era una suerte, porque tenía menos posibilidades de trabarme mientras trataba de hablar con Ivana. Ella también se mostro indiferente toda la clase. Excepto cuando el profesor le preguntaba algo, hoy era su turno de ser la víctima o la presa del profesor, realmente le compadecía.

- Sr. Nicolás, ¿Nos haría el honor de prestar atención en clase? –fue subiendo la voz hasta la última frase.

No me había percatado de que estaba mirando como baboso a la nada, bueno, así es como me vieron todos. Sacudí la cabeza. Maldita sea, otra vez no me di cuenta de que…

- ¿Nicolás? –me dijo una Ivana muy extrañada.

No hable, solo gire el rostro y me digne a mirarle, no confiaba en mi voz.

- Eh…no…ah….no, nada –balbuceo antes de volver a ignorarme.

No respondí. Tampoco husmee en su mente tratando de averiguar lo que me quería decir. Desde…no sé, hace tres horas, que me prohibí a mí mismo, escuchar sus pensamientos o percibir sus sentimientos. Quería, estar con ella, y quería que fuera de la manera normal, como su fuera humano, porque eso es lo que cree ella, la complaceré en esto.

Cogí mis cosas antes de que sonara el timbre. El profesor me miro mal. Ignore completamente sus indicaciones para la tarea del viernes. Solo me fui, solo.

- ¡Hey! …Nicolás –me llamo Ivana por detrás de mí.

Me gire y la vi corriendo en mi dirección. Cuando se encontró a mi lado abrió la boca para hablar, pero por ella no salió nada. Le mire como indicándole que continuara. Miro al suelo y hablo muy rápido.

- Este… ¿puedo.almorzar.hoy.tambien.con.ustedes? –su voz me sonó tan lejana y entrecortada, que no le escuche nada.

Me pase una mano por el pelo y le dije tímidamente que no entendí nada.

- ¿Puedo almorzar con ustedes, otra vez hoy? –de nuevo, su voz sonó baja, pero igual le escuche.

- Sí, claro, no veo ningún problema –levanto el rostro al oír mi respuesta.

Sus mejillas se habían teñido de un adorable rosado. Me devolvió la sonrisa y le hice un gesto con la mano, para que ella pasara primero. Ella puso los ojos en blanco y avanzo luego de hacerme una reverencia. Reí y ella me acompaño, también.

Entramos a la cafetería y fuimos directo a la cola para pedir algo de comer. Yo cogí un queque que había ahí y un simple jugo en caja. Ella cogió casi lo mismo pero con una fruta. Fuimos buscando, con nuestra bandeja “repleta”, a Alex. Miramos por todos lados, hasta que le vimos en una mesa, la misma de ayer. Pero…no estaba solo.

De lejos pude reconocerla como una chica a la que había visto muchas veces…en el otro lado.

- ¿Qué hace aquí? –susurre, pero aun así Ivana me escucho.

Siguió mi mirada a donde estaba viendo. Su rostro cambio un poco cuando la mire, estaba tensa. Volví a fijarme en la chica. Oh, mierda, si la conozco, y muy bien.

- ¿Vamos? –le cogí la mano a Ivana, solo por prevenir.

Ella se sonrojo por completo cuando tome su mano, yo también lo hice pero gire el rostro para que no me viera. Le jale un poco y empezamos avanzar hasta aquella mesa. Nos detuvimos frente a la mesa. Y mire a nuestros queridos acompañantes que se estaban, literalmente, comiendo con la boca. Me aclare la garganta, a ver si me escuchaba. Alex se separo y me miro avergonzado. Pero luego cambio de sentimientos cuando vio mi mano. Sonrió maliciosamente y luego hablo.

- Anastazia ellos son, Nicolás –le amenace a que no continuara o iba a morir antes de tiempo –y su novia Ivana –va a morir. Volvió a sonreír cuando vio mi rostro, rojo, de furia y vergüenza, y el de Ivana roja por solo vergüenza. –chicos, ella es Anastazia.

- ¡Hola! –dijeron ambas chicas alegres.

- Hola –respondí yo entre dientes mirando a Alex.

- Wow, Nick, creo que fuiste el primer flechazo de Cupido, ¿verdad? –se burlo Ana mirando a su acompañante.

Antes de continuar nos sentamos. Use mis “poderes” de los sentimientos y trate de percibir los de Alex, a ver, si le devolvía la broma justo ahora. Pero me halle con una gran sorpresa con lo que encontré.

Confundido

Me senté, tratando de bloquear los pensamientos de todos y poder disfrutar mí comida con tranquilidad, pero lamentablemente los demás no pensaban como yo.

El primero en venir y sentarse frente a mí, con “buena” voluntad, era un chico con una chaqueta, como si fuera de algún equipo.

- Alex –dijo secamente. Al ver que no respondía siguió hablando –se que has hablado con MI novia –puso énfasis en esa palabra. Yo le mire confundido, sin saber quién era su novia –Claire.

- Y ella es… -dije haciéndole que continuara.

- La de allá –dijo señalando a la mesa de porristas, pero específicamente a la chica que se nos había acercado ayer. La que nos asusto. –Claire, mi novia –uso un tono como si fuera obvio.

- Ah, si, ella hablo con Nicolás y conmigo, ofreciéndonos “ayudarnos” en todo lo que quisiéramos –dije citando las palabras de la chica.

Abrió la boca, como si quisiera decir algo, pero no me estaba mirando a mí, si no, detrás de mí. Y no era el único, podía oír millones de pensamientos, la mayoría de chicos, observando algo detrás de mí. No algo, alguien, y ya podía percibir quien era.

- Anastazia –murmure. Como si la hubiera llamado apareció delante de mí. Rodee los ojos y ella simplemente sonrió.

- Hola, Alex –dijo con su típica voz demasiado dulce.

- ¿Qué haces aquí?

- Si hola, como estas, yo bien y tu también –dijo como si hubiéramos iniciado una conversación –eres predecible, ¿sabes? –solo la mire y ella siguió hablando –bueno, bueno… -iba a continuar hablando pero giro su cabeza y ahí seguía el mismo tonto de hace un momento –Eh… ¿adiós? –le dijo sin ser educada.

El chico la miro algo asustado y luego salió corriendo. Intimidado.

- Como odio a esos chicos –se quejo, solté una carcajada.

En ese momento se me ocurrió una idea. Podría funcionar, aunque no. Ana estaba metida y apuesto que a ella no le molestaría ayudar un poquito.

- ¿Quieres que te bese? –me dijo emocionada. Como odiaba que ella viera el futuro. Asentí. Dio pequeños saltitos y chillidos en su sitio –Ok, pero… -su sonrisa desapareció –Es como si me usaras… -un puchero se formo en sus labios.

- Por favor –le dije, quería librarme de una vez por todas de todas las chicas.

- Esta bien –volví a poner los ojos en blanco, a veces esta chica me sorprendía mucho.

Corrió su silla hasta estar a mi lado. Gire mi rostro y me encontré con el suyo, demasiado cerca. Cerré los ojos esperando a que esto terminara de una vez por todas. Poso sus labios en los míos. Como si supiera lo que tenía que hacer le devolví el beso, para que sea más creíble. O eso creí.
Me sorprendí a mi mismo devolviéndole el beso con entusiasmo. Ella llevo sus manos a mi cabello y yo puse mis manos en su cintura. Aunque no necesitaba respirar lo hice para aparentar.

- Wow –susurro. No tengo ni la menor idea de por qué, pero me sentía atraído hacia ella. Me le quede mirando un segundo y luego me volví a pegar a ella, besándola de nuevo. Sonrió en mitad del beso –Alex… –murmuro sobre mis labios –dijiste UN beso –soltó una risitas.

- ¿Qué…que hiciste? –le dije muy confundido.

- Nada –se volvió a acercar y me beso. Otra vez le devolví el beso con puro entusiasmo.

Cuando me separe me encontré en una profunda confuncion, reemplazado luego con puro… no sé cómo decirle, pero era algo así como atracción hacia Anastazia. La miraba con otros ojos. No me sentía como antes, ahora todos mis pensamientos eran sobre Anastazia, al diablo con el encargo, al diablo con todos los demás chicos que se le quedaban viendo como babosos, ella era MÍA.

11/1/10

Confio en Ti

Cogí mi mochila y fui a la cocina. Comí un simple tazón de cereales minutos luego llego Nicolás con unas grandes ojeras bajo los ojos. Como si tuvieran días en vez de horas.


- ¿Estás bien?

- Los-vecinos-de-arriba –dijo separando cada palabra –no-me-dejaron-dormir

- ¿Qué? –dije con una ceja levantada.

- ¡Ugh! –grito y se tiro en el sillón de la sala -¡No lo soporto! ¡Demasiada lujuria!

- ¡Ouch! Si es incomodo –murmure luego de haber visto lo que el…percibía del piso de arriba.

- ¡¿Tú crees?! –se paro del sillón de un salto y salió por la puerta hecho una furia. Lástima que se encontró con Ivana, ahí, justo enfrente de él. Ya le había escuchado venir hace unos segundos, pero como Nicolás estaba tan enojado que ni cuenta se dio.

- Hola… -susurro, algo asustada, Ivana.

- Tranquila, solo no tuvo una buena noche –le aclare. Ella soltó un suspiro, en sus pensamientos vi que pensaba que estaba así por verla a ella. –Buenos días –dije entre risas.

- Buenos días… -dijo vacilante – ¿De qué te ríes?

- De ti –en mi cerebro se formo un plan, algo macabro, pero podía servir con mi “misión” [tono irónico] –eres tan dulce –me acerque a ella y la abrace.

Pude ver los pensamientos de confusión de Ivana y los de furia y odio de Nicolás. Reí en mi mente y continúe abrazando a Ivi. Su nuevo apodo. Sé que me escuchas, Nicolás. Pensé solo para él.
Pude notar el sonrojo de Ivana cuando la tome de la mano y salí por la puerta.
Le abrí la puerta de mi carro y ella subió luego de dudar unos segundos.

- ¿Por qué haces esto? –me dijo Ivana, luego de un buen rato de cómodo silencio, mientras íbamos directo al colegio.

- Es que… -pensé en la mejor forma de decírselo –bien, se que te gusta Nicolás –sentí sus mejillas teñirse de rojo –te voy a decir la verdad porque confió en ti, y sé que algún día terminare contándote, pero debes prometerme que no dirás nada.

- No entendí nada, pero como eres mi amigo…confiare

- ok –me fije en la hora, bien, tenia media hora. Me estaciones en una cafetería que estaba cerca del colegio. Frene y me gire a un rostro algo sorprendido de Ivana –supe que te gustaba Nicolás porque lo “oí” en… -iba a continuar pero mi puerta se abrió de golpe.

- Ni se te ocurra abrir la boca –me dijo furioso

- De verdad no veo el problema, al final ustedes terminaran juntos y tu le dirás todo –ambos se sonrojaron, yo solo puse los ojos en blanco –Así que cuanto antes mejor, ¿no?

- Esta bien, pero…ahora no, tenemos clases y puede que esto tarde –simplemente asentí.

- Hablamos luego de clase –le dije a Ivana, juro que su expresión valía oro, tenia millones de emociones cruzada por la cara. Confundida de lo que trataba de decirle. Avergonzada de lo que yo había dicho sobre ella y mi amigo. Y otras emociones que destacaban una más que otra. –Lo prometo.

Hice una X en el lugar exacto en donde estaba mi corazón, prometiéndole contarle todo. Ella asintió y seguí con el camino al colegio.
En la entrada varios se quedaron mirando como ayudaba a bajar a Ivana. La mayoría chicas envidiosas. Nicolás estuvo a nuestro lado en un segundo. Me despedí con la excusa de que tenía clase en otro pabellón, pero bien sabían ellos que era para dejarles a solas.
Durante clases escuche más pensamientos parecidos al del primer día y a los de la entrada. Me removí fastidiado en mi asiento. Clase de matemática, ciencia e historia y salí disparado a la cafetería. No iba a dejar que unos tontos profesores aficionados a las tareas me arruinaran el almuerzo.
Cogí otra vez un paquete de galletas pero también una gaseosa. Busque la mesa en la que nos habíamos sentado ayer. “Misteriosamente” la mesa estaba vacía y la mayoría de los estudiantes miraban ahí, como esperando que alguien se siente y atacar. Irónico, pero verdad. Con la fuente casi vacía me dirigí a aquella mesa, que en estos momentos, me aterraba. Me senté, tratando de bloquear los pensamientos de todos y poder disfrutar mi comida con tranquilidad, pero…

8/1/10

Tarde de Compañia

Llegue a una pizzería y blablá, lo típico. Estaba a subiendo las escaleras para por fin poder llegar a mi departamento, cuando choque con alguien. No me había percatado que estaba ahí.


- Lo siento, no te vi –dije disculpándome, le había votado todo, me agache a recoger todo.

- ¿Por qué tendrías que hacerlo? –murmuro, pero aun así le escuche

- ¿Qué? –dije entregándole todo. Levante la vista y me encontré con una chica de cabello castaño claro y ojos azules, los cuales me miraban atentamente.

Me pare por completo y le ofrecí mi mano ya que ella seguía tendida en el suelo, mirándome absorta. Ella la tomo dudosa.

- Soy Alex y ¿tu? –le pregunte. Eso ya lo sabía pero por ser cortés. Ella me miraba directo a los ojos de un segundo a otro se sonrojo, dándole un tono rojizo a sus mejillas.

- Eh…me llamo Brenda –miro directo a nuestras manos, que seguían unidas, no me había percatado de eso.

- Un gusto –me agache y sosteniendo su mano, aun, le di un beso. Vi a su rostro y estaba totalmente sonrojada –y lamento lo de antes.

- N..no...f..fue…n..nada –tartamudeo, me reí bajo y eso hizo que sus mejillas se volvieran a teñir de rojo.

- ¿Vives aquí? –dije con sincera curiosidad y soltando de a pocos su mano.

- No…si…algo así… -dijo entrecortándose

- No entiendo –le dije con una sonrisa.

- Complicado –respondió en un susurro.

- ¿Deseas contarme o te incomoda? –dude un poco en decir eso.

- Pero…tardaría y no quisiera hacerte perder tiempo.

- No importa, mi amigo y su novia están dentro, así que tendremos nuestro espacio, ¿Quieres pasar? –dirigí mi mano a la puerta, señalándola.

Ella asintió tímidamente. Abrí la puerta y le invite a pasar. Dentro ya me esperaban las quejas de Nicolás de porque había llegado tarde, a lo que el hurgo en mi mente y mostro una sonrisa maliciosa. Yo hice lo mismo, solo, para saber lo que había pasado en mi ausencia. Por lo que se, interrumpí un momento…importante. Reí algo fuerte.

- Oye, es el primer día –le reprendí a Nicolás.

- ¡Brenda! –intervino Ivana que pego un salto y estaba abrazando a mi invitada.

- Mi invitada, ¿eh? –se bufo Nicolás en pensamientos.

- Cállate, yo no fui el que estuvo solito en el departamento con una chica, que conoce de un día –me defendí.

Sonreí al ver la mirada desafiante y asesina que me mando Nicolás. Eso hizo que me volviera a reír. Me gire a ver a las chicas, las cuales hablaban muy animadamente.

- Te tardaste demasiado, la pizza ya debe de estar fría –chillo Ivana, solo me reí ante su tono de voz.

- Fue mi culpa –Brenda hablo tan bajo que casi ni se le escucho.

- Como sea, tengo hambre

La noche paso tranquila, Ivana y Brenda se fueron a eso de las 8. Se supone que íbamos a hacer las tareas juntos, pero ya que. Nos la pasamos hablando de cualquier cosa, Ivana ya se había soltado con nosotros a pesar de conocernos recién hoy día. Brenda…no hablo mucho, solo respondía con monosílabos o simplemente se quedaba callada. Yo no perdía la oportunidad de lanzar indirectas a Ivana, sobre Nicolás, pero al parecer ella ni cuenta se daba. Nicolás, pues, si se daba cuenta, pero no sabía cómo devolvérmelas así que solo me miraba con cara de pocos amigos.

Hicimos las tareas cada uno en su habitación, la cual estaba decorada algo más moderna, pero parecida a nuestras habitaciones del campus, allá. Ignore por completo la decoración, bueno, casi, termine mis pendientes y me tire a la cama. A penas mi cabeza hizo contacto con la almohada quede completamente dormido. Un sueño profundo a veces no hacía nada mal.

Desperté demasiado temprano, serian las 4 de la mañana, me quede recostado en mi cama, pensado en como llevaría a cabo mi encargo. No se me ocurría nada. Podía flirtear con algunas chicas frente a sus verdaderos amores, pero, las chicas podrías engancharse y olvidarse por completo de los otros y yo me metería en un gran problema. El día en el que se revisaría todo mi progreso seria el 14 de febrero, más conocido como, “San Valentín”, como odiaba ese día, en nuestro mundo no dejaba de ser acosado por chicas que tenían segundas intenciones. Anastazia no se hacía faltar ese día, y algo de lo cual le agradecería mucho, aunque lo niegue, me ayudaba alejando a las demás. No sé cómo, pero al parecer las otras chicas se sentían intimidadas con Ana. Se formo una sonrisa en mi rostro recordando todo lo que había hecho Anastazia para llamar mi atención, todo un fracaso.

Mire la hora del reloj que estaba en una mesa de noche al lado izquierdo de mi cama. Me había pasado 2 horas metido en mis pensamientos. Me levante de golpe y me metí al baño, a darme una ducha de agua caliente, a ver si eso ayudaba algo. Me puse la ropa más sencilla que pude, tratando de no llamar la atención. Una simple camisa blanca y unos pantalones caquis. Cogí mi mochila y fui a la cocina. Comí un simple tazón de cereales minutos luego llego Nicolás con…

7/1/10

Fastidiosa

- Esta bien, nosotros te consideramos nuestra amiga, ¿verdad, Nicolás? –le mire específicamente a él.


- eh…sí, claro –Nicolás dio un respingo y respondió un poco más animado –si obvio, eres la única buena amiga que tenemos hasta ahora.

- oh…si…gracias –bajo su cabeza algo desanimada. Me propuse investigar en su mente, para saber que había causado eso. Bloquee mis pensamientos al enterarme, Nicolás debería enterarse por sí solo –ustedes también son mis amigos, aunque no los únicos, les puedo presentar a los demás –giro su cabeza y se encontró con sus amigos que la miraban extraño, una de las chicas le hacía unas clases de muecas –ah…si…quieren…

- Claro –dijo Nicolás cortésmente.

- Este…luego me los presentas, yo me tengo que ir…a clases –segundos luego toco el timbre.

Así que salí directo a mi siguiente clase. Me hubiera gustado quedarme con Ivana, charlando, pero si me iba a presentar a sus amigos, no gracias, no luego de haber escuchado sus pensamientos. Entre al salón y me senté el puesto del fondo. Todo estaba vacío, así que luego no sería suerte si alguien viene y se sienta a mi lado. Repitiendo lo mismo. Una chica, para mi gran suerte, se sentó a mi lado.

- Hola –dijo demasiado animada y melosa. Al ver que no respondía siguió hablando –soy Mandy –el tan solo escuchar su nombre y ese tono de voz tan fastidioso, hizo que me diera un escalofrió por toda la columna.

Me quede mirando al vacio, la chica que estaba sentada a mi lado me aterraba de verdad, todos sus pensamientos se dirigían a una sola cosa y eso no era nada, nada, agradable.

Aleje mi banca un poco de ella. Y preste total atención a la clase. ”Mandy” no dejo de molestarme en toda la clase. Me pasaba papelitos, los cuales se encontraban en el piso a montones. Me tocaba el hombro y yo me removía incomodo. Hubo una en el que el profesor se volteo y la chica puso una de sus manos en mi pelo. Otro escalofrió recorrió mi cuerpo y no pude evitarlo más.

- Profesor –dije levantando la mano, el profesor se volteo y me miro con sus ojos cafés atento.

- ¿Si?

- ¿Puedo ir a la enfermería? No me siento nada bien –dije mirando a la chica fastidiosa que se encontraba a mi lado

- ¿Qué tiene? –dijo insistente el profesor y todos los ojos de los alumnos se fijaron en mi.

- Nauseas –aclare mirando a Mandy, la cual me miro con cara de incomprendida. No entendió la indirecta.

- Ok, puede retirarse

Recogí mis cosas, pues ya que había aguantado a Mandy la mayoría de la clase y ya solo quedaban pocos minutos. Salí, casi corriendo, por la puerta de la clase.

No conocía la enfermería y tampoco me sentía mal, así que simplemente salí al estacionamiento y me metí a mi auto. Prendí la radio y lo puse a un bajo volumen, pero aun así lo escuchaba. Me recosté en el sillón, cubierto por cuero negro, del auto y cerré los ojos, perdiéndome en el sonido de la música.

No sé cuánto tiempo estuve así, concentrado en las notas y las voces de los cantantes. Simplemente perdí la noción del tiempo, hasta que unos ligeros golpes en la ventana me hicieron recobrar el sentido. Logre ver a través, que era Ivana, con una radiante sonrisa.

- ¿Por qué te escondes? –dijo medio riendo.

- Mandy –respondí secamente.

- Si, me entere, nauseas, ¿eh? –volvió a decir entre risas

- Presiento que no entendió la indirecta –ambos nos reímos -¿Qué vas hacer esta tarde? –pregunte inconscientemente.

- Eh… –siempre con su timidez. No la conocía de mucho, bueno, de nada, pero ya sabía muchas cosas de ella, simplemente por sus gesto o las cosas de las que habla –Nada, pero hay tareas, ¿no?

- ¿No las quieres hacer en nuestro departamento? –dije hablando por mi y Nicolás

- Creo que sería interesante –se rio sola –está bien, deja aviso y ya –se fue corriendo a un grupo de chicos.

Se veían mayores que ella, pero no le tome mucha importancia. Me recosté en mi auto y espere tranquilamente.

- ¿Por qué hiciste eso? –pensó Nicolás, con un dejo de rabia

- Lo querías, ella también, yo solo hice una pequeña ayudadita, ¿recuerdas mi encargo?

- oh, cierto… -cerro los ojos frustrado de todos los pensamientos que giraba a nuestro alrededor y luego los volvió a abrir –Presiento que seguirán así, unos días

- Si, eso supuse, para la siguiente semana, seremos donnadies –ambos reímos –Bueno…creo que mi primera tareas ya está bien hecha, ¿no crees? –dije dándole un pequeño golpe con mi codo en sus costillas

- Si, eso creo –busco con la mirada algo y luego regreso su mirada a Ivana, en donde se había quedado hace un buen rato –alguien tiene demasiadas hormonas y eso no es bueno para ti

- ¿Mindy? –el asintió – ¡no la soporto!, y es el primer día

Volvimos a reír y segundos luego llego Ivana extrañada. Le contamos y también se rio. Decidí que Ivana se iría con Nicolás mientras yo iba a otro sitio a pedir unas pizzas. Aun no teníamos teléfono así que era necesario salir.

Llegue a una pizzería y blablá, lo típico. Estaba a subiendo las escaleras para por fin poder llegar a mi departamento, cuando…