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23/1/10

Sorpresa [Nicolas POV'S]

No sé que se le metió en la cabeza a Alex para decir en frente de Ivana lo que me pasaba. Sabía que se trataba de su encargo, pero no era para que yo fuera el primero. No es justo.

Y ahora, me encontraba en un buen lio, un lio muy incomodo. Ivana y yo estábamos en la entrada, juntos, ya que nuestro “buen” amigo se fue por otro lado, dejándonos solos. Ninguno hablo, solo empezamos nuestro camino a la entrada del campus. Fue como si nos hubiéramos hablado, nos movimos sincronizados. Fue extraño.

Mi primera clase, por “casualidad” me toco con Ivana. Y como llegamos tarde, nos toco sentarnos juntos en la parte de adelante del salón de clase, de nuestra clase favorita. Matemáticas. Como siempre, un profesor antipático que odiaba a todos los alumnos, y se desquitaba dejando millones de tareas rellenas de ejercicios imposibles de resolver a menos que seas el o que tengas su estúpido cerebro.

Estar adelante, para mí, hoy, era una suerte, porque tenía menos posibilidades de trabarme mientras trataba de hablar con Ivana. Ella también se mostro indiferente toda la clase. Excepto cuando el profesor le preguntaba algo, hoy era su turno de ser la víctima o la presa del profesor, realmente le compadecía.

- Sr. Nicolás, ¿Nos haría el honor de prestar atención en clase? –fue subiendo la voz hasta la última frase.

No me había percatado de que estaba mirando como baboso a la nada, bueno, así es como me vieron todos. Sacudí la cabeza. Maldita sea, otra vez no me di cuenta de que…

- ¿Nicolás? –me dijo una Ivana muy extrañada.

No hable, solo gire el rostro y me digne a mirarle, no confiaba en mi voz.

- Eh…no…ah….no, nada –balbuceo antes de volver a ignorarme.

No respondí. Tampoco husmee en su mente tratando de averiguar lo que me quería decir. Desde…no sé, hace tres horas, que me prohibí a mí mismo, escuchar sus pensamientos o percibir sus sentimientos. Quería, estar con ella, y quería que fuera de la manera normal, como su fuera humano, porque eso es lo que cree ella, la complaceré en esto.

Cogí mis cosas antes de que sonara el timbre. El profesor me miro mal. Ignore completamente sus indicaciones para la tarea del viernes. Solo me fui, solo.

- ¡Hey! …Nicolás –me llamo Ivana por detrás de mí.

Me gire y la vi corriendo en mi dirección. Cuando se encontró a mi lado abrió la boca para hablar, pero por ella no salió nada. Le mire como indicándole que continuara. Miro al suelo y hablo muy rápido.

- Este… ¿puedo.almorzar.hoy.tambien.con.ustedes? –su voz me sonó tan lejana y entrecortada, que no le escuche nada.

Me pase una mano por el pelo y le dije tímidamente que no entendí nada.

- ¿Puedo almorzar con ustedes, otra vez hoy? –de nuevo, su voz sonó baja, pero igual le escuche.

- Sí, claro, no veo ningún problema –levanto el rostro al oír mi respuesta.

Sus mejillas se habían teñido de un adorable rosado. Me devolvió la sonrisa y le hice un gesto con la mano, para que ella pasara primero. Ella puso los ojos en blanco y avanzo luego de hacerme una reverencia. Reí y ella me acompaño, también.

Entramos a la cafetería y fuimos directo a la cola para pedir algo de comer. Yo cogí un queque que había ahí y un simple jugo en caja. Ella cogió casi lo mismo pero con una fruta. Fuimos buscando, con nuestra bandeja “repleta”, a Alex. Miramos por todos lados, hasta que le vimos en una mesa, la misma de ayer. Pero…no estaba solo.

De lejos pude reconocerla como una chica a la que había visto muchas veces…en el otro lado.

- ¿Qué hace aquí? –susurre, pero aun así Ivana me escucho.

Siguió mi mirada a donde estaba viendo. Su rostro cambio un poco cuando la mire, estaba tensa. Volví a fijarme en la chica. Oh, mierda, si la conozco, y muy bien.

- ¿Vamos? –le cogí la mano a Ivana, solo por prevenir.

Ella se sonrojo por completo cuando tome su mano, yo también lo hice pero gire el rostro para que no me viera. Le jale un poco y empezamos avanzar hasta aquella mesa. Nos detuvimos frente a la mesa. Y mire a nuestros queridos acompañantes que se estaban, literalmente, comiendo con la boca. Me aclare la garganta, a ver si me escuchaba. Alex se separo y me miro avergonzado. Pero luego cambio de sentimientos cuando vio mi mano. Sonrió maliciosamente y luego hablo.

- Anastazia ellos son, Nicolás –le amenace a que no continuara o iba a morir antes de tiempo –y su novia Ivana –va a morir. Volvió a sonreír cuando vio mi rostro, rojo, de furia y vergüenza, y el de Ivana roja por solo vergüenza. –chicos, ella es Anastazia.

- ¡Hola! –dijeron ambas chicas alegres.

- Hola –respondí yo entre dientes mirando a Alex.

- Wow, Nick, creo que fuiste el primer flechazo de Cupido, ¿verdad? –se burlo Ana mirando a su acompañante.

Antes de continuar nos sentamos. Use mis “poderes” de los sentimientos y trate de percibir los de Alex, a ver, si le devolvía la broma justo ahora. Pero me halle con una gran sorpresa con lo que encontré.

Confundido

Me senté, tratando de bloquear los pensamientos de todos y poder disfrutar mí comida con tranquilidad, pero lamentablemente los demás no pensaban como yo.

El primero en venir y sentarse frente a mí, con “buena” voluntad, era un chico con una chaqueta, como si fuera de algún equipo.

- Alex –dijo secamente. Al ver que no respondía siguió hablando –se que has hablado con MI novia –puso énfasis en esa palabra. Yo le mire confundido, sin saber quién era su novia –Claire.

- Y ella es… -dije haciéndole que continuara.

- La de allá –dijo señalando a la mesa de porristas, pero específicamente a la chica que se nos había acercado ayer. La que nos asusto. –Claire, mi novia –uso un tono como si fuera obvio.

- Ah, si, ella hablo con Nicolás y conmigo, ofreciéndonos “ayudarnos” en todo lo que quisiéramos –dije citando las palabras de la chica.

Abrió la boca, como si quisiera decir algo, pero no me estaba mirando a mí, si no, detrás de mí. Y no era el único, podía oír millones de pensamientos, la mayoría de chicos, observando algo detrás de mí. No algo, alguien, y ya podía percibir quien era.

- Anastazia –murmure. Como si la hubiera llamado apareció delante de mí. Rodee los ojos y ella simplemente sonrió.

- Hola, Alex –dijo con su típica voz demasiado dulce.

- ¿Qué haces aquí?

- Si hola, como estas, yo bien y tu también –dijo como si hubiéramos iniciado una conversación –eres predecible, ¿sabes? –solo la mire y ella siguió hablando –bueno, bueno… -iba a continuar hablando pero giro su cabeza y ahí seguía el mismo tonto de hace un momento –Eh… ¿adiós? –le dijo sin ser educada.

El chico la miro algo asustado y luego salió corriendo. Intimidado.

- Como odio a esos chicos –se quejo, solté una carcajada.

En ese momento se me ocurrió una idea. Podría funcionar, aunque no. Ana estaba metida y apuesto que a ella no le molestaría ayudar un poquito.

- ¿Quieres que te bese? –me dijo emocionada. Como odiaba que ella viera el futuro. Asentí. Dio pequeños saltitos y chillidos en su sitio –Ok, pero… -su sonrisa desapareció –Es como si me usaras… -un puchero se formo en sus labios.

- Por favor –le dije, quería librarme de una vez por todas de todas las chicas.

- Esta bien –volví a poner los ojos en blanco, a veces esta chica me sorprendía mucho.

Corrió su silla hasta estar a mi lado. Gire mi rostro y me encontré con el suyo, demasiado cerca. Cerré los ojos esperando a que esto terminara de una vez por todas. Poso sus labios en los míos. Como si supiera lo que tenía que hacer le devolví el beso, para que sea más creíble. O eso creí.
Me sorprendí a mi mismo devolviéndole el beso con entusiasmo. Ella llevo sus manos a mi cabello y yo puse mis manos en su cintura. Aunque no necesitaba respirar lo hice para aparentar.

- Wow –susurro. No tengo ni la menor idea de por qué, pero me sentía atraído hacia ella. Me le quede mirando un segundo y luego me volví a pegar a ella, besándola de nuevo. Sonrió en mitad del beso –Alex… –murmuro sobre mis labios –dijiste UN beso –soltó una risitas.

- ¿Qué…que hiciste? –le dije muy confundido.

- Nada –se volvió a acercar y me beso. Otra vez le devolví el beso con puro entusiasmo.

Cuando me separe me encontré en una profunda confuncion, reemplazado luego con puro… no sé cómo decirle, pero era algo así como atracción hacia Anastazia. La miraba con otros ojos. No me sentía como antes, ahora todos mis pensamientos eran sobre Anastazia, al diablo con el encargo, al diablo con todos los demás chicos que se le quedaban viendo como babosos, ella era MÍA.

11/1/10

Confio en Ti

Cogí mi mochila y fui a la cocina. Comí un simple tazón de cereales minutos luego llego Nicolás con unas grandes ojeras bajo los ojos. Como si tuvieran días en vez de horas.


- ¿Estás bien?

- Los-vecinos-de-arriba –dijo separando cada palabra –no-me-dejaron-dormir

- ¿Qué? –dije con una ceja levantada.

- ¡Ugh! –grito y se tiro en el sillón de la sala -¡No lo soporto! ¡Demasiada lujuria!

- ¡Ouch! Si es incomodo –murmure luego de haber visto lo que el…percibía del piso de arriba.

- ¡¿Tú crees?! –se paro del sillón de un salto y salió por la puerta hecho una furia. Lástima que se encontró con Ivana, ahí, justo enfrente de él. Ya le había escuchado venir hace unos segundos, pero como Nicolás estaba tan enojado que ni cuenta se dio.

- Hola… -susurro, algo asustada, Ivana.

- Tranquila, solo no tuvo una buena noche –le aclare. Ella soltó un suspiro, en sus pensamientos vi que pensaba que estaba así por verla a ella. –Buenos días –dije entre risas.

- Buenos días… -dijo vacilante – ¿De qué te ríes?

- De ti –en mi cerebro se formo un plan, algo macabro, pero podía servir con mi “misión” [tono irónico] –eres tan dulce –me acerque a ella y la abrace.

Pude ver los pensamientos de confusión de Ivana y los de furia y odio de Nicolás. Reí en mi mente y continúe abrazando a Ivi. Su nuevo apodo. Sé que me escuchas, Nicolás. Pensé solo para él.
Pude notar el sonrojo de Ivana cuando la tome de la mano y salí por la puerta.
Le abrí la puerta de mi carro y ella subió luego de dudar unos segundos.

- ¿Por qué haces esto? –me dijo Ivana, luego de un buen rato de cómodo silencio, mientras íbamos directo al colegio.

- Es que… -pensé en la mejor forma de decírselo –bien, se que te gusta Nicolás –sentí sus mejillas teñirse de rojo –te voy a decir la verdad porque confió en ti, y sé que algún día terminare contándote, pero debes prometerme que no dirás nada.

- No entendí nada, pero como eres mi amigo…confiare

- ok –me fije en la hora, bien, tenia media hora. Me estaciones en una cafetería que estaba cerca del colegio. Frene y me gire a un rostro algo sorprendido de Ivana –supe que te gustaba Nicolás porque lo “oí” en… -iba a continuar pero mi puerta se abrió de golpe.

- Ni se te ocurra abrir la boca –me dijo furioso

- De verdad no veo el problema, al final ustedes terminaran juntos y tu le dirás todo –ambos se sonrojaron, yo solo puse los ojos en blanco –Así que cuanto antes mejor, ¿no?

- Esta bien, pero…ahora no, tenemos clases y puede que esto tarde –simplemente asentí.

- Hablamos luego de clase –le dije a Ivana, juro que su expresión valía oro, tenia millones de emociones cruzada por la cara. Confundida de lo que trataba de decirle. Avergonzada de lo que yo había dicho sobre ella y mi amigo. Y otras emociones que destacaban una más que otra. –Lo prometo.

Hice una X en el lugar exacto en donde estaba mi corazón, prometiéndole contarle todo. Ella asintió y seguí con el camino al colegio.
En la entrada varios se quedaron mirando como ayudaba a bajar a Ivana. La mayoría chicas envidiosas. Nicolás estuvo a nuestro lado en un segundo. Me despedí con la excusa de que tenía clase en otro pabellón, pero bien sabían ellos que era para dejarles a solas.
Durante clases escuche más pensamientos parecidos al del primer día y a los de la entrada. Me removí fastidiado en mi asiento. Clase de matemática, ciencia e historia y salí disparado a la cafetería. No iba a dejar que unos tontos profesores aficionados a las tareas me arruinaran el almuerzo.
Cogí otra vez un paquete de galletas pero también una gaseosa. Busque la mesa en la que nos habíamos sentado ayer. “Misteriosamente” la mesa estaba vacía y la mayoría de los estudiantes miraban ahí, como esperando que alguien se siente y atacar. Irónico, pero verdad. Con la fuente casi vacía me dirigí a aquella mesa, que en estos momentos, me aterraba. Me senté, tratando de bloquear los pensamientos de todos y poder disfrutar mi comida con tranquilidad, pero…

8/1/10

Tarde de Compañia

Llegue a una pizzería y blablá, lo típico. Estaba a subiendo las escaleras para por fin poder llegar a mi departamento, cuando choque con alguien. No me había percatado que estaba ahí.


- Lo siento, no te vi –dije disculpándome, le había votado todo, me agache a recoger todo.

- ¿Por qué tendrías que hacerlo? –murmuro, pero aun así le escuche

- ¿Qué? –dije entregándole todo. Levante la vista y me encontré con una chica de cabello castaño claro y ojos azules, los cuales me miraban atentamente.

Me pare por completo y le ofrecí mi mano ya que ella seguía tendida en el suelo, mirándome absorta. Ella la tomo dudosa.

- Soy Alex y ¿tu? –le pregunte. Eso ya lo sabía pero por ser cortés. Ella me miraba directo a los ojos de un segundo a otro se sonrojo, dándole un tono rojizo a sus mejillas.

- Eh…me llamo Brenda –miro directo a nuestras manos, que seguían unidas, no me había percatado de eso.

- Un gusto –me agache y sosteniendo su mano, aun, le di un beso. Vi a su rostro y estaba totalmente sonrojada –y lamento lo de antes.

- N..no...f..fue…n..nada –tartamudeo, me reí bajo y eso hizo que sus mejillas se volvieran a teñir de rojo.

- ¿Vives aquí? –dije con sincera curiosidad y soltando de a pocos su mano.

- No…si…algo así… -dijo entrecortándose

- No entiendo –le dije con una sonrisa.

- Complicado –respondió en un susurro.

- ¿Deseas contarme o te incomoda? –dude un poco en decir eso.

- Pero…tardaría y no quisiera hacerte perder tiempo.

- No importa, mi amigo y su novia están dentro, así que tendremos nuestro espacio, ¿Quieres pasar? –dirigí mi mano a la puerta, señalándola.

Ella asintió tímidamente. Abrí la puerta y le invite a pasar. Dentro ya me esperaban las quejas de Nicolás de porque había llegado tarde, a lo que el hurgo en mi mente y mostro una sonrisa maliciosa. Yo hice lo mismo, solo, para saber lo que había pasado en mi ausencia. Por lo que se, interrumpí un momento…importante. Reí algo fuerte.

- Oye, es el primer día –le reprendí a Nicolás.

- ¡Brenda! –intervino Ivana que pego un salto y estaba abrazando a mi invitada.

- Mi invitada, ¿eh? –se bufo Nicolás en pensamientos.

- Cállate, yo no fui el que estuvo solito en el departamento con una chica, que conoce de un día –me defendí.

Sonreí al ver la mirada desafiante y asesina que me mando Nicolás. Eso hizo que me volviera a reír. Me gire a ver a las chicas, las cuales hablaban muy animadamente.

- Te tardaste demasiado, la pizza ya debe de estar fría –chillo Ivana, solo me reí ante su tono de voz.

- Fue mi culpa –Brenda hablo tan bajo que casi ni se le escucho.

- Como sea, tengo hambre

La noche paso tranquila, Ivana y Brenda se fueron a eso de las 8. Se supone que íbamos a hacer las tareas juntos, pero ya que. Nos la pasamos hablando de cualquier cosa, Ivana ya se había soltado con nosotros a pesar de conocernos recién hoy día. Brenda…no hablo mucho, solo respondía con monosílabos o simplemente se quedaba callada. Yo no perdía la oportunidad de lanzar indirectas a Ivana, sobre Nicolás, pero al parecer ella ni cuenta se daba. Nicolás, pues, si se daba cuenta, pero no sabía cómo devolvérmelas así que solo me miraba con cara de pocos amigos.

Hicimos las tareas cada uno en su habitación, la cual estaba decorada algo más moderna, pero parecida a nuestras habitaciones del campus, allá. Ignore por completo la decoración, bueno, casi, termine mis pendientes y me tire a la cama. A penas mi cabeza hizo contacto con la almohada quede completamente dormido. Un sueño profundo a veces no hacía nada mal.

Desperté demasiado temprano, serian las 4 de la mañana, me quede recostado en mi cama, pensado en como llevaría a cabo mi encargo. No se me ocurría nada. Podía flirtear con algunas chicas frente a sus verdaderos amores, pero, las chicas podrías engancharse y olvidarse por completo de los otros y yo me metería en un gran problema. El día en el que se revisaría todo mi progreso seria el 14 de febrero, más conocido como, “San Valentín”, como odiaba ese día, en nuestro mundo no dejaba de ser acosado por chicas que tenían segundas intenciones. Anastazia no se hacía faltar ese día, y algo de lo cual le agradecería mucho, aunque lo niegue, me ayudaba alejando a las demás. No sé cómo, pero al parecer las otras chicas se sentían intimidadas con Ana. Se formo una sonrisa en mi rostro recordando todo lo que había hecho Anastazia para llamar mi atención, todo un fracaso.

Mire la hora del reloj que estaba en una mesa de noche al lado izquierdo de mi cama. Me había pasado 2 horas metido en mis pensamientos. Me levante de golpe y me metí al baño, a darme una ducha de agua caliente, a ver si eso ayudaba algo. Me puse la ropa más sencilla que pude, tratando de no llamar la atención. Una simple camisa blanca y unos pantalones caquis. Cogí mi mochila y fui a la cocina. Comí un simple tazón de cereales minutos luego llego Nicolás con…

7/1/10

Fastidiosa

- Esta bien, nosotros te consideramos nuestra amiga, ¿verdad, Nicolás? –le mire específicamente a él.


- eh…sí, claro –Nicolás dio un respingo y respondió un poco más animado –si obvio, eres la única buena amiga que tenemos hasta ahora.

- oh…si…gracias –bajo su cabeza algo desanimada. Me propuse investigar en su mente, para saber que había causado eso. Bloquee mis pensamientos al enterarme, Nicolás debería enterarse por sí solo –ustedes también son mis amigos, aunque no los únicos, les puedo presentar a los demás –giro su cabeza y se encontró con sus amigos que la miraban extraño, una de las chicas le hacía unas clases de muecas –ah…si…quieren…

- Claro –dijo Nicolás cortésmente.

- Este…luego me los presentas, yo me tengo que ir…a clases –segundos luego toco el timbre.

Así que salí directo a mi siguiente clase. Me hubiera gustado quedarme con Ivana, charlando, pero si me iba a presentar a sus amigos, no gracias, no luego de haber escuchado sus pensamientos. Entre al salón y me senté el puesto del fondo. Todo estaba vacío, así que luego no sería suerte si alguien viene y se sienta a mi lado. Repitiendo lo mismo. Una chica, para mi gran suerte, se sentó a mi lado.

- Hola –dijo demasiado animada y melosa. Al ver que no respondía siguió hablando –soy Mandy –el tan solo escuchar su nombre y ese tono de voz tan fastidioso, hizo que me diera un escalofrió por toda la columna.

Me quede mirando al vacio, la chica que estaba sentada a mi lado me aterraba de verdad, todos sus pensamientos se dirigían a una sola cosa y eso no era nada, nada, agradable.

Aleje mi banca un poco de ella. Y preste total atención a la clase. ”Mandy” no dejo de molestarme en toda la clase. Me pasaba papelitos, los cuales se encontraban en el piso a montones. Me tocaba el hombro y yo me removía incomodo. Hubo una en el que el profesor se volteo y la chica puso una de sus manos en mi pelo. Otro escalofrió recorrió mi cuerpo y no pude evitarlo más.

- Profesor –dije levantando la mano, el profesor se volteo y me miro con sus ojos cafés atento.

- ¿Si?

- ¿Puedo ir a la enfermería? No me siento nada bien –dije mirando a la chica fastidiosa que se encontraba a mi lado

- ¿Qué tiene? –dijo insistente el profesor y todos los ojos de los alumnos se fijaron en mi.

- Nauseas –aclare mirando a Mandy, la cual me miro con cara de incomprendida. No entendió la indirecta.

- Ok, puede retirarse

Recogí mis cosas, pues ya que había aguantado a Mandy la mayoría de la clase y ya solo quedaban pocos minutos. Salí, casi corriendo, por la puerta de la clase.

No conocía la enfermería y tampoco me sentía mal, así que simplemente salí al estacionamiento y me metí a mi auto. Prendí la radio y lo puse a un bajo volumen, pero aun así lo escuchaba. Me recosté en el sillón, cubierto por cuero negro, del auto y cerré los ojos, perdiéndome en el sonido de la música.

No sé cuánto tiempo estuve así, concentrado en las notas y las voces de los cantantes. Simplemente perdí la noción del tiempo, hasta que unos ligeros golpes en la ventana me hicieron recobrar el sentido. Logre ver a través, que era Ivana, con una radiante sonrisa.

- ¿Por qué te escondes? –dijo medio riendo.

- Mandy –respondí secamente.

- Si, me entere, nauseas, ¿eh? –volvió a decir entre risas

- Presiento que no entendió la indirecta –ambos nos reímos -¿Qué vas hacer esta tarde? –pregunte inconscientemente.

- Eh… –siempre con su timidez. No la conocía de mucho, bueno, de nada, pero ya sabía muchas cosas de ella, simplemente por sus gesto o las cosas de las que habla –Nada, pero hay tareas, ¿no?

- ¿No las quieres hacer en nuestro departamento? –dije hablando por mi y Nicolás

- Creo que sería interesante –se rio sola –está bien, deja aviso y ya –se fue corriendo a un grupo de chicos.

Se veían mayores que ella, pero no le tome mucha importancia. Me recosté en mi auto y espere tranquilamente.

- ¿Por qué hiciste eso? –pensó Nicolás, con un dejo de rabia

- Lo querías, ella también, yo solo hice una pequeña ayudadita, ¿recuerdas mi encargo?

- oh, cierto… -cerro los ojos frustrado de todos los pensamientos que giraba a nuestro alrededor y luego los volvió a abrir –Presiento que seguirán así, unos días

- Si, eso supuse, para la siguiente semana, seremos donnadies –ambos reímos –Bueno…creo que mi primera tareas ya está bien hecha, ¿no crees? –dije dándole un pequeño golpe con mi codo en sus costillas

- Si, eso creo –busco con la mirada algo y luego regreso su mirada a Ivana, en donde se había quedado hace un buen rato –alguien tiene demasiadas hormonas y eso no es bueno para ti

- ¿Mindy? –el asintió – ¡no la soporto!, y es el primer día

Volvimos a reír y segundos luego llego Ivana extrañada. Le contamos y también se rio. Decidí que Ivana se iría con Nicolás mientras yo iba a otro sitio a pedir unas pizzas. Aun no teníamos teléfono así que era necesario salir.

Llegue a una pizzería y blablá, lo típico. Estaba a subiendo las escaleras para por fin poder llegar a mi departamento, cuando…

6/1/10

Clases

En los primeros puestos del estacionamiento estaban dos autos, los mejores que había visto en toda mi vida. Un Lamborgini color negro y a su lado un Mercedes también negro. Ambos nos acercamos a cada auto, como si supiéramos cual era de cual. Me detuve con las llaves en mano a milímetros de la cerradura del Mercedes. Lo abrí con mi mandíbula aun desencajada. ¿Acaso los ancianos les llovía dinero? Subimos a los autos al mismo tiempo. El ronroneo del motor llego a mis oídos como música o la misma gloria.

- ¿Vamos a dar una vuelta? –le pregunte a Nicolás.

- Obviamente –respondió con una gran sonrisa. Casi tan grande como la que yo tenía.

Dimos esa pequeña vuelta y luego fuimos de nuevo al departamento y para nuestra… ¿Cuántas sorpresas había tenido hoy? Todo el piso estaba amoblado. Todos los muebles eran lujosos como el departamento, no me sorprendería que cualquier humano quedara en shock al entrar.

Dejando a un lado todo lo nuevo para nosotros, nos fuimos a dormir, en realidad si estábamos muy cansados y al día siguiente teníamos clases según lo que sabíamos.

Típicas clases, típicos humanos, típicas reacciones. Bueno, en lo último, hubieron muchas expresiones de…no sé, pero si se sorprendieron al ver nuestros autos. Nicolás y yo nos sonreímos y entramos al gran campus de la universidad.

En las clases, de las que ya sabíamos todo, hasta podía apostar que mucho más que el profesor; fueron tan aburridas como las que teníamos en nuestro campus, el otro. Estuvimos hablando por pensamientos fingiendo atención. Mi encargo empezaba en ciertas horas así que me puse manos a la obra. Tenía que estar muy pendiente de todas las reacciones de chicos y chicas de este lugar. Era algo incomodo enterarme de todas las cosas que pasaban por sus mentes, tenían demasiadas… ¿hormonas?

- Hola –dijo una chica interrumpiendo mi camino a mi siguiente clase –Soy Claire, mucho gusto –me ofreció su mano pero no la tome -¿Cuál es tu nombre?

- Alex y el es Nicolás –el cual se había puesto a mi lado en cuestión de segundos.

- ¡Hola! –dijo algo mas emocionada a Nicolás. Mi pobre mente no podía continuar resistiendo las fantasías de esta niña con nosotros. -¿Quieren que les dé un recorrido por el campus? Mis amigas y yo podemos ayudarles…en mucho –entendí la segunda intención de sus palabras y realmente me asuste.

- ¡No! –Dijimos Nicolás y yo a la vez asustados.- Es decir, no gracias, ya nos las arreglaremos.

- Ok… -dijo la chica algo desanimada, pero forzó su rostro en una sonrisa, que según ella era coqueta, me estremecí.

Jale a Nicolás lejos de la chica, en realidad, no le tuve que jalar, el también quería huir así que me facilito la tarea. Tuvimos más clases luego de eso. Y sin mencionar todos los “incidentes” que tuvimos, parecido a lo que paso con esa chica, Claire, creo. Después llego el almuerzo, cogí un simple paquete de galletas y él una gaseosa. Me encontraba vagando en mis pensamientos, sentado en la mesa que habíamos encontrado, cuando una chica vino y se sentó a nuestro lado.

- Hola, soy Ivana –su voz mostro cierta timidez, pero tenía una sonrisa sincera, no como las demás. Nicolás y yo intercambiamos una mirada y regresamos a ella con una sonrisa acordada.

- Yo soy Alex, un gusto –dije siendo lo más amable que pude

- Yo… –se le dificulto hablar, cosa que me confundió un poco –soy Nicolás –agacho la cabeza avergonzado, le note algo nervioso. Luego hablaría con él.

- ¿Son nuevos, verdad?

- Si,… ¿te podríamos pedir un favor? –dije mirando a Nicolás, el cual no levantaba la vista ni en un segundo.

- Si, lo que quieran.

- Nos puedes guiar por el colegio, es que…no conocemos –ella se sonrojo un poco por mi tono de voz, yo me reí bajo y Nicolás me miro con cara de pocos amigos. ¡Ah! Ya entendía,…le gustaba la chica. El levanto la vista y me miro con las mejillas encendidas. Había dado en el clavo. Me reí e Ivana me miro confundida.

- Si quieren –ella también se había quedado mirando a Nicolás.

Volví a reír algo más fuerte. Ambos me miraron como si estuviera loco. No le preste atención y comencé una charla con Ivana. Según lo que me decía, note que era una buena chica, accesible y disponible para Nicolás. Los tres hablamos animadamente. Percibí ciertas miradas y pensamientos de envidia de unas chicas a Ivana. Busque con la mirada de donde venia y me encontré con un grupo de chicas. Por sus vestuarios parecían porristas o, en otras palabras, las que lideraban el colegio, según ellas. La rubia del centro me miraba extraño, parecía que me comía con los ojos, algo que me incomodo muchísimo. Ivana se percato a que miraba y me empezó a hablar de ellas.

- Son las típicas porristas que se creen dueñas del colegio –y di, otra vez, en el clavo. –Mandy es la “líder” –dijo señalando a la rubita que me miraba extraño –Sandy, la de la derecha es, no sé, una de sus clones. Las de haya son mellizas, tontas de verdad, Kelly y Kelsy. Y al parecer hay una nueva miembro.

- Claire –dije en un susurro al momento de reconocer a la chica de la mañana.

- ¿La conocen?

- Se nos acerco…por así decirlo, hoy en la mañana –respondió Nicolás por mí.

- Oh…

- ¿Te preocupa? –dije jugando un poco, mirando a Nicolás, el cual se sonrojo luego de que Ivana entendiera por completo mi pregunta y se sonrojara igual.

- Eh…no…oh…si, pues son mis amigos… –se tapo la boca, como si hubiera dicho algo malo.

-….

Nuevas Cosas

Espere algo tranquilo las 8 horas. Me iba a encontrar con el chico que me asignaron hoy antes de irnos. Cogí mi maleta y fui donde había estado hoy temprano. El templo de mármol. Los mismos ancianos me esperaban ahí. Pero la gran diferencia es que había un chico ahí. Su expresión era de ausente, bueno algo pensativo, como si se concentrara en algo demasiado.


- ¿Hola? –dije medio dudando, ni idea porque. El chico levanto la vista y fijo sus ojos verdes en mí, me sentí…extraño, me sentía… ¿incomodo? ¿Molesto? ¿Feliz? ¿Aburrido? ¿Divertido? ¿Nostálgico? ¿Cómo fue que sentí todo eso en un segundo?

- Nicolás, no desperdicies tus habilidades. –le reprendió el anciano de barba blanca. No sé porque me sentí ligeramente ofendido.

- Lo siento, señor –hablo por primer vez el chico, Nicolás, creo.

- Bueno, Alex, si te habrás dado cuenta Nicolás –dijo señalándole con una mano –puede controlar los sentimientos de una persona y…

- Pero no era para que los usara en mi –le interrumpí

- Lo siento, Alex –dijo mi nombre con puro aburrimiento. Otra vez me sentí ligeramente ofendido –Lo siento, no era una ofensa – ¿ahora qué? ¿Leía mentes? –si

- Pues no lo hagas –le respondí mentalmente, no era el único con esa habilidad

- Tu tampoco leas mis pensamientos, ¿ok? –pensó mirándome desafiante

- Ok –dije ya hablando.

Los ancianos que habían estado presentes sin que me diera cuenta, nos miraron extrañados, ambos nos reímos. Esta vez los ancianos, que recién me doy cuenta, no se sus nombre, nos miraron dubitativos.

- Ismael el de barba blanca, Alan el otro –me respondió Nicolás por pensamientos.

- Gracias.

- Ya, ya basta, sabemos que se están hablando por mentes –dijo algo irritado Ismael –párense ahí con sus maletas –señalo el centro del templo, en donde había un circulo en el suelo, eso me pareció muy extraño.

Nos indicaron que nos quedaríamos en un departamento cerca del colegio. Asentimos y siguió explicándonos todo. Nos entrego un pedazo de plástico, que según ellos eran “tarjetas de crédito” que eran como dinero en la Tierra. Ambos ancianos dijeron unas palabras y segundos luego Nicolás y yo estábamos en un cuarto muy grande, extremadamente lujoso.

- Wow –dijimos a la vez –esto es increíble… -murmuramos

Dimos un largo recorrido por el departamento. Un paquete apareció en la mesa de la cocina, súper moderna, sorprendiéndonos a ambos. Nicolás fue a abrirlo y me dijo que eran nuestros libros y todo lo necesario para la preparatoria. Una licencia de conducir para cada uno, una carta de Alan y unas llaves. Bueno tres llaves.

- Nicolás y Alex, en este paquete esta todo lo necesario por ahora, las licencias de conducir son para…ustedes deben saben, conducir. Los libros para todas sus clases y luego las tres llaves –leí la carta –una es de Nicolás –le entregue la que tenía su nombre con una etiqueta –la otra es de Alex –cogí la que tenía mi nombre –y la última es la llave del departamento…bueno creo que necesitaran dos –una llave apareció en la mesa, esos ancianos son extraños –bueno…las llaves que tienen ustedes son de sus nuevos autos. Suerte, Alan. –termine de leer casi con la boca abierta. Nuevos. Autos. Fueron las palabras que preste mayor atención.

Separe la carta de mi rostro y logre ver el de Nicolás que estaba casi con la misma expresión que yo. Nos miramos unos segundos y luego salimos a la carrera por la puerta. Los autos deben de estar en la cochera así que preguntamos y salimos corriendo para allí. Nos quedamos estáticos en la puerta. ¡¿Esos eran nuestros autos?!

5/1/10

Encargo

Llegue algo agitado a donde me habían llamado. Estaba huyendo de Anastazia, ¡¿Que acaso no se daba cuenta que no me interesaba?! Le escuche correr y llamarme por el gran pasillo así que decidí esconder tras una columna que sostenía el techo del templo de mármol decorado de una forma no tan ostentosa. Una vez que vi que Ana se había ido por otro lado, decidí salir y entrar por el arco del templo, luego de arreglarme un poco la camisa y tranquilizar mi respiración.

- Te esperábamos, Alex –dijo uno de los ancianos de larga barba blanca. El otro que estaba a su lado vestía con la misma túnica dorada pero con barba marrón –te queríamos decir algo muy importante -dijo mirando al otro

- Nuestro jefe... –puse los ojos en blanco, era ridículo llamarle así al Doc.- como decía -tosió "disimuladamente" llamando mi atención –Nuestro jefe te ha elegido para un encargo muy importante del cual solo te puedes encargar tu

- ¿Yo? ¿Por qué yo? –dije algo exaltado, jamás me había llamado para un "encargo", ya sabía por experiencia que esos "encargos" no eran de un día o horas, podían durar hasta años.

- Si a ti, porque sabemos que tienes las habilidades especiales para hacer este encargo

- Y no aceptamos un no por respuesta, lo vas a hacer quieras o no –dijo con un tono severo el de barba castaña.

- No me pueden obligar –me defendí a mí mismo, sabiendo que jamás iba a logar algo, estos ancianos podían atracar a veces…bueno, una a las quinientas, y sabia que la suerte no era una de mis habilidades.

Me fije en la mirada asesina de ambos ancianos, así que termine cediendo a regañadientes. Me contaron cual era mi encargo y ahí fue cuando me arrepentí más que nunca de haber aceptado aunque no me quedaba de otra.

- Iras a la tierra en 8 horas –dijo con un tono más alegre el que me había hablado molesto –tendrás un acompañante, tu puedes…

- ¡No!, recuerda lo que dijo el jefe, si el elegía era capaz de elegir a alguien que le ayudara a volver, o por lo menos eso vio su hija, la Srta. Kate –volví a poner los ojos en blanco cuando escuche su nombre, todos adoraban a esa niña, yo, la aborrecía. Aunque yo jamás la había visto.

- Ok, entonces te acompañara uno de mis estudiantes, el Sr. Nicolás le podría servir de ayuda y buena compañía.

- ¿El chico de que me estuvo hablando el otro día? –dijo el de barba blanca ignorándome por completo.

- Exacto, mi mejor estudiante, jamás había tenido uno como él.

Salí del templo con el humor por los suelos. Genial. A parte de que iría a la Tierra, iría con un cerebrito. ¿Que mas? ¿También me acompañaría la insoportable de Anastazia?

- Hablando del rey de Roma… –murmure

- ¿De quién hablas, cariño? – dijo con su voz melosa mientras se colgaba de mi brazo

- De nadie –dije amable, me la saque de encima lo más cuidadoso que pude para no ofenderla.

- ¿Por qué fuiste a ver a los ancianos? –dijo caminando a mi lado tratando de agarrar mi mano

- Un encargo –le conteste, ya que, tendría que decírselo a alguien, ¿no? –Me enviaran a…la Tierra –sus ojos se abrieron como platos.

- ¿T-te…v-vas? –dijo con la voz entrecortada – ¡No te puedes ir! –dijo al borde de las lagrimas, lo que me faltaba, se iba a poner a llorar –Yo…yo…tu eres especial para mi…yo… ¡no puedo dejarte ir! –volvió a repetir.

- No me queda de otra, era una obligación –Anastazia estallo en lagrimas. ¡Diablos! No soportaba a la gente llorando. Me acerque a ella, muy a mi pesar, y le pase un brazo por los hombros, tratando de tranquilizarla –tranquila, creo que volveré algún día, pero… –ella levanto su rostro lleno de lagrimas –ten en cuenta que yo… -me miro esperanzada, pero no era lo que yo quería lograr –yo solo te veo como una amiga –ni eso, dije para mis adentros. –lo siento

Ella volvió a estallar en llanto, pero luego se seco las lagrimas y me abrazo. Susurro algo en mi oído como un Te extrañe y mucho. Y se fue corriendo.

Trate de olvidar todo aquello. No quería ser malo ni nada por el estilo pero de verdad ella no me interesaba, ni ella ni ninguna chica. Camine directo a mi pabellón, traspasando los grandes jardines llenos de personas como yo, algunos hablando otros simplemente estudiando, así era en el campus de estudiantes. Llegue a mi pabellón, un edificio de paredes de piedra con ventanas de madera blanca y de tres pisos. Subí a mi cuarto luego de pasar por el hall de descanso en donde estaban la mayoría de los chicos que vivían ahí. Nadie se percato en que entre, bueno, sin ser presumido, un par de chicas se acercaron y yo las evadí olímpicamente. Al final estaba Anastazia, esperandome al lado de la puerta de mi habitacion. Me miro con una sonrisa, a pesar de que sus ojos estaban rojisimos e hinchados. Corriio y me abrazo, me dio un beso en la mejilla y se fue despidiendo con la mano, si una sola palabra. Le devolvi la sonrisa y entre. Revolvi entre mis cosas y meti algo de lo necesario en una maleta, este encargo iba a durar un buuuen tiempo....

Personajes

Alex: el principal. Tiene ojos celestes y el pelo rubio. Es admirado por todas las chicas pero eso, a el no le importa. Solo esta en la tierra por un encargo y el lo cumple aunque en realidad no le guste mucho.

Ivana: es la mejor amiga de Alex, tiene el pelo castaño y del mismo color de ojos. Cuando llego Alex fue la unica que se le acerco sin otras intenciones mas que ser su amiga. La mayoria de chicas le envidian porque es la unica chica a la que se acerca Alex.

Nicolas:  es ...por asi decirlo el compañero de Alex en su mision. Obviamente el no hace nada pero igual es especial en ciertas cosas. Tiene el pelo negro azabache y ojos verdes. Ivana y el son..."amigos", son tan timidos que son los unicos que no se dan cuenta lo que siente uno por el otro.

Brenda: es la mejor amiga de Ivana, no se junta mucho con Alex porque "se siente intimidada por su belleza" como otras chicas. Es muy buena persona y puede que llegue a caerle bien a Alex. Tiene el pelo castaño, sus ojos son color azul.

Anastazia: ella es otra del mundo de Alex. Estaba muerta por Alex pero cuando a el le asignaron ese encargo su interes se volvio en un capricho y hasta ahora solo ha hecho hasta lo imposible para que la manden donde Alex. Tiene el pelo rubio, largo y ojos color rosa.

Introduccion

Hola! :D soy Elizabeth...bueno comienzo este blog y la historia con esta corta introduccion espero que les guste.

Puse varias quejas para nada. Termine en el mundo en donde todo era color rosa. Encerio casi vomito...ya que. Pasaron años y años y yo llevaba mi papel a la perfeccion. Habia hecho amigos y amigas. Y creo que todo empezo luego de que llego el gran Dia de San Valentin, como era posible que este fuera el peor dia para mi y el mejor para todos?!
Claro, que este año todo fue diferente...en vez de ser yo el que flechaba...termine siendo flechazo por una de esas que te llegan a fondo.

Bueno, esa es mi "gran" introducción en la prox entrada subo los personajes y luego un cap y espero sus coments, ¿si?