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23/1/10

Confundido

Me senté, tratando de bloquear los pensamientos de todos y poder disfrutar mí comida con tranquilidad, pero lamentablemente los demás no pensaban como yo.

El primero en venir y sentarse frente a mí, con “buena” voluntad, era un chico con una chaqueta, como si fuera de algún equipo.

- Alex –dijo secamente. Al ver que no respondía siguió hablando –se que has hablado con MI novia –puso énfasis en esa palabra. Yo le mire confundido, sin saber quién era su novia –Claire.

- Y ella es… -dije haciéndole que continuara.

- La de allá –dijo señalando a la mesa de porristas, pero específicamente a la chica que se nos había acercado ayer. La que nos asusto. –Claire, mi novia –uso un tono como si fuera obvio.

- Ah, si, ella hablo con Nicolás y conmigo, ofreciéndonos “ayudarnos” en todo lo que quisiéramos –dije citando las palabras de la chica.

Abrió la boca, como si quisiera decir algo, pero no me estaba mirando a mí, si no, detrás de mí. Y no era el único, podía oír millones de pensamientos, la mayoría de chicos, observando algo detrás de mí. No algo, alguien, y ya podía percibir quien era.

- Anastazia –murmure. Como si la hubiera llamado apareció delante de mí. Rodee los ojos y ella simplemente sonrió.

- Hola, Alex –dijo con su típica voz demasiado dulce.

- ¿Qué haces aquí?

- Si hola, como estas, yo bien y tu también –dijo como si hubiéramos iniciado una conversación –eres predecible, ¿sabes? –solo la mire y ella siguió hablando –bueno, bueno… -iba a continuar hablando pero giro su cabeza y ahí seguía el mismo tonto de hace un momento –Eh… ¿adiós? –le dijo sin ser educada.

El chico la miro algo asustado y luego salió corriendo. Intimidado.

- Como odio a esos chicos –se quejo, solté una carcajada.

En ese momento se me ocurrió una idea. Podría funcionar, aunque no. Ana estaba metida y apuesto que a ella no le molestaría ayudar un poquito.

- ¿Quieres que te bese? –me dijo emocionada. Como odiaba que ella viera el futuro. Asentí. Dio pequeños saltitos y chillidos en su sitio –Ok, pero… -su sonrisa desapareció –Es como si me usaras… -un puchero se formo en sus labios.

- Por favor –le dije, quería librarme de una vez por todas de todas las chicas.

- Esta bien –volví a poner los ojos en blanco, a veces esta chica me sorprendía mucho.

Corrió su silla hasta estar a mi lado. Gire mi rostro y me encontré con el suyo, demasiado cerca. Cerré los ojos esperando a que esto terminara de una vez por todas. Poso sus labios en los míos. Como si supiera lo que tenía que hacer le devolví el beso, para que sea más creíble. O eso creí.
Me sorprendí a mi mismo devolviéndole el beso con entusiasmo. Ella llevo sus manos a mi cabello y yo puse mis manos en su cintura. Aunque no necesitaba respirar lo hice para aparentar.

- Wow –susurro. No tengo ni la menor idea de por qué, pero me sentía atraído hacia ella. Me le quede mirando un segundo y luego me volví a pegar a ella, besándola de nuevo. Sonrió en mitad del beso –Alex… –murmuro sobre mis labios –dijiste UN beso –soltó una risitas.

- ¿Qué…que hiciste? –le dije muy confundido.

- Nada –se volvió a acercar y me beso. Otra vez le devolví el beso con puro entusiasmo.

Cuando me separe me encontré en una profunda confuncion, reemplazado luego con puro… no sé cómo decirle, pero era algo así como atracción hacia Anastazia. La miraba con otros ojos. No me sentía como antes, ahora todos mis pensamientos eran sobre Anastazia, al diablo con el encargo, al diablo con todos los demás chicos que se le quedaban viendo como babosos, ella era MÍA.

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