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6/1/10

Nuevas Cosas

Espere algo tranquilo las 8 horas. Me iba a encontrar con el chico que me asignaron hoy antes de irnos. Cogí mi maleta y fui donde había estado hoy temprano. El templo de mármol. Los mismos ancianos me esperaban ahí. Pero la gran diferencia es que había un chico ahí. Su expresión era de ausente, bueno algo pensativo, como si se concentrara en algo demasiado.


- ¿Hola? –dije medio dudando, ni idea porque. El chico levanto la vista y fijo sus ojos verdes en mí, me sentí…extraño, me sentía… ¿incomodo? ¿Molesto? ¿Feliz? ¿Aburrido? ¿Divertido? ¿Nostálgico? ¿Cómo fue que sentí todo eso en un segundo?

- Nicolás, no desperdicies tus habilidades. –le reprendió el anciano de barba blanca. No sé porque me sentí ligeramente ofendido.

- Lo siento, señor –hablo por primer vez el chico, Nicolás, creo.

- Bueno, Alex, si te habrás dado cuenta Nicolás –dijo señalándole con una mano –puede controlar los sentimientos de una persona y…

- Pero no era para que los usara en mi –le interrumpí

- Lo siento, Alex –dijo mi nombre con puro aburrimiento. Otra vez me sentí ligeramente ofendido –Lo siento, no era una ofensa – ¿ahora qué? ¿Leía mentes? –si

- Pues no lo hagas –le respondí mentalmente, no era el único con esa habilidad

- Tu tampoco leas mis pensamientos, ¿ok? –pensó mirándome desafiante

- Ok –dije ya hablando.

Los ancianos que habían estado presentes sin que me diera cuenta, nos miraron extrañados, ambos nos reímos. Esta vez los ancianos, que recién me doy cuenta, no se sus nombre, nos miraron dubitativos.

- Ismael el de barba blanca, Alan el otro –me respondió Nicolás por pensamientos.

- Gracias.

- Ya, ya basta, sabemos que se están hablando por mentes –dijo algo irritado Ismael –párense ahí con sus maletas –señalo el centro del templo, en donde había un circulo en el suelo, eso me pareció muy extraño.

Nos indicaron que nos quedaríamos en un departamento cerca del colegio. Asentimos y siguió explicándonos todo. Nos entrego un pedazo de plástico, que según ellos eran “tarjetas de crédito” que eran como dinero en la Tierra. Ambos ancianos dijeron unas palabras y segundos luego Nicolás y yo estábamos en un cuarto muy grande, extremadamente lujoso.

- Wow –dijimos a la vez –esto es increíble… -murmuramos

Dimos un largo recorrido por el departamento. Un paquete apareció en la mesa de la cocina, súper moderna, sorprendiéndonos a ambos. Nicolás fue a abrirlo y me dijo que eran nuestros libros y todo lo necesario para la preparatoria. Una licencia de conducir para cada uno, una carta de Alan y unas llaves. Bueno tres llaves.

- Nicolás y Alex, en este paquete esta todo lo necesario por ahora, las licencias de conducir son para…ustedes deben saben, conducir. Los libros para todas sus clases y luego las tres llaves –leí la carta –una es de Nicolás –le entregue la que tenía su nombre con una etiqueta –la otra es de Alex –cogí la que tenía mi nombre –y la última es la llave del departamento…bueno creo que necesitaran dos –una llave apareció en la mesa, esos ancianos son extraños –bueno…las llaves que tienen ustedes son de sus nuevos autos. Suerte, Alan. –termine de leer casi con la boca abierta. Nuevos. Autos. Fueron las palabras que preste mayor atención.

Separe la carta de mi rostro y logre ver el de Nicolás que estaba casi con la misma expresión que yo. Nos miramos unos segundos y luego salimos a la carrera por la puerta. Los autos deben de estar en la cochera así que preguntamos y salimos corriendo para allí. Nos quedamos estáticos en la puerta. ¡¿Esos eran nuestros autos?!

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